sábado, 14 de marzo de 2009

Matrimonio entre Gallinas y Gavilanes por Hacho

Iba yo por la Guajira: cielo totalmente azul y trochas de arena amarilla. Me llevaba un “cuatrero”. (La compañía a la que yo le estaba haciendo una consultoría le tiene asignado el código 4444 al departamento de transporte liviano y a los chóferes adscritos a él les dicen entonces “cuatreros”.) En una curva muy cerrada de la trocha (en la que había que disminuir la velocidad casi a cero) había una piedra grande y sobre ella un gavilán estupendo. Le pedí a mi amigo cuatrero que parara para poder mirarlo. El gavilán se quedó impávido, mirándonos con sus ojos grandes y penetrantes. Yo le comenté al chofer cómo me gustaban esas aves. Él estuvo de acuerdo con que eran bellísimas y agregó que eran unas cazadoras muy rápidas y eficaces y que por esta razón un amigo suyo había hecho el experimento de cruzarlas con gallinas de pelea. Yo miré al negro (el cuatrero era negro) tratando de establecer si el tipo me estaba mamando gallo, pero no: parecía muy serio. Sin embargo le pregunté: "¿En serio?" El respondió, "sí, sí… Mi amigo hizo el experimento." La convicción tan absoluta que el cuatrero parecía tener me produjo una risa que tuve que reprimir. Le pregunté entonces, "¿pero cómo hicieron el experimento?" El negro me respondió: "Nooo, eso es muy fácil: usted coge un pichón de gavilán bien chiquito y lo cría con varias pollitas. Así, como crecen juntos, se amistan y cuando el gavilán y las pollitas están ya grandes, por la misma necesidad del gavilán del roce con la hembra, pues… Como el gavilán no tiene alrededor sino gallinas finas, de pelea, pues…" Yo seguía observando al negro para ver si se estaba burlando del cachaco que no sabía de gallos de pelea, pero el tipo parecía totalmente convencido de que lo que contaba era cierto. Le pregunté entonces, "Bueno pero, ¿qué pasó con el experimento de su amigo?" El cuatrero contestó: "Nooo, ese experimento no resultó…" Yo le dije, ya un poco relajado: "No claro: es que esas dos especies no se pueden cruzar." El negro me dijo con la misma convicción que había mantenido hasta el momento: "Nooo. Ese no fue el problema… El problema fue que esos pollos salieron muy saltones, y un pollo saltón no sirve para la pelea. Eso por más que usted lo entrene, eso no sirve."